La concreción de una esperanza milenaria

Hay esperanza para tu futuro –dice D’s-,
pues tus hijos retornarán a sus fronteras.
Profeta Jeremías 31:16

 

Hace un par de siglos, en la aldea de Berdichev, en Europa Oriental, el Rabí Leví Itzjak preparó tarjetas para invitar a sus familiares y amigos al casamiento de su hija. El acontecimiento –decía la invitación- se realizaría en la ciudad de Jerusalem. Abajo, una nota al pie con letra pequeña aclaraba que si el Mesías no llegara para la fecha señalada, la boda tendría lugar en idéntica fecha y horario en la aldea de Berdichev.

Esta anécdota es representativa de la percepción del pueblo judío durante dos milenios de Diáspora. La Tierra de Israel se encontraba siempre en el horizonte soñado, como el hogar ancestral al que nuestros corazones anhelaban retornar. Como lo expresó Naftalí Hertz Imber hacia fines del siglo 19 en la primera versión del “Hatikva”,

    … Mientras dirigiéndose hacia el oriente
    un ojo hacia Tzión dirija su mirada,
    nuestra esperanza no se habrá perdido,
    la esperanza añeja
    de retornar a la tierra de nuestros ancestros…

El retorno a la Tierra de Israel, impulsado por el Sionismo en sus diversas expresiones, abreva en lo más profundo del alma judía y transforma en una realidad viviente el ferviente deseo milenario. El renacimiento de un Estado Judío en Israel, que parecía un milagro inalcanzable, es hoy un logro visible, hermoso e inspirador. El Estado de Israel combina la fuerza de una historia milenaria con su legado espiritual poderoso y vigente, con los modernos desarrollos científicos y tecnológicos admirados por el mundo.

Maimónides distinguía entre dos momentos de la historia antigua, en que el pueblo judío se asentó en Israel. Uno de ellos, liderado por Iehoshúa luego de la salida de Egipto, es caratulado como “conquista”. Al segundo momento, el retorno de Babilonia bajo el liderazgo de Ezrá, se lo llama “jazaká”, esto es, asentamiento, construcción, trocar el desierto en poblados, ciudades y jardines. Para Maimónides, esta segunda forma de asentamiento consagra la tierra eternamente.

Leemos a Maimónides y parece estar describiendo la hermosa realidad que nos toca vivir hoy: construcción incansable que transforma aridez en fertilidad y que derrama creatividad y progreso para toda la humanidad.

Sirvan los materiales educativos presentados aquí, para inspirar a docentes y alumnos y celebrar juntos, con orgullo y emoción, estos meritorios primeros 70 años de nuestra querida Medinat Israel.



    Prof. Ariel Cohen Imach
    Director del Vaad Hajinuj Hakehilatí